El Hospital Universitario Infanta Elena incorpora un segundo TAC para agilizar el diagnóstico y reforzar su capacidad asistencial

A diferencia de un TAC con reconstrucción convencional, el nuevo equipo ayuda a mantener una imagen natural y familiar para el radiólogo, pero con mayor capacidad para reducir el ruido y mejorar la detección de lesiones sutiles o de bajo contraste
Nuevo TAC del HUIE | Foto del HUIE
Nuevo TAC del HUIE | Foto del HUIE

El Servicio de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear del Hospital Universitario Infanta Elena, hospital público de la Comunidad de Madrid, ha incorporado un segundo equipo de tomografía computarizada (TAC), una ampliación que refuerza la actividad diagnóstica del centro y permite responder con mayor solvencia a la demanda programada, urgente y preferente.

“Disponer de dos equipos supone un salto cualitativo en la capacidad diagnóstica del centro: no solo incrementan el volumen de estudios que se pueden realizar, sino que además son complementarios, lo que permite optimizar la asignación de pruebas según su complejidad, urgencia o las características clínicas del paciente”, explicó el doctor Anthony Tito Vizarreta Figueroa, jefe del Servicio de Radiología del hospital valdemoreño.

El impacto será especialmente relevante en pacientes que requieren una atención rápida o un control estrecho, como los que están ingresados, los casos urgentes o las personas en seguimiento oncológico. La disponibilidad de dos equipos también permitirá ajustar mejor los protocolos diagnósticos y mantener la actividad del servicio ante picos de demanda, revisiones técnicas o incidencias puntuales.

La inclusión del nuevo equipo ha ido acompañada, además, de una reorganización de los circuitos internos. “La incorporación del segundo TAC ha sido planificada para reforzar la capacidad asistencial del servicio, garantizando una mayor flexibilidad operativa y una mejor respuesta a las necesidades de nuestros pacientes”, señala por su parte Álvaro Sánchez García, supervisor del mismo servicio.

La mejora del servicio no se limita a la incorporación de un nuevo equipo. El segundo TAC se ha integrado en un espacio diseñado específicamente para facilitar el recorrido del paciente antes, durante y después de la prueba, con zonas de preparación, venopunción, recuperación y control adaptadas a la actividad del servicio.

Esta reorganización permite ordenar mejor los circuitos asistenciales, reducir esperas internas y favorecer una atención más cómoda y segura. También facilita la coordinación entre técnicos y facultativos, especialmente en exploraciones que requieren preparación previa, administración de contraste o vigilancia posterior.

“La principal mejora para el paciente será una mayor disponibilidad de citas y una reducción progresiva de los tiempos de espera para la realización de determinadas pruebas diagnósticas. Además, el nuevo espacio ha sido concebido pensando en optimizar la humanización de la atención y el confort del paciente, incorporando áreas más amplias y funcionales para su preparación y recuperación”, subraya Sánchez.

En este sentido, disponer de dos equipos permitirá al hospital responder con mayor rapidez ante exploraciones urgentes o preferentes, sin alterar el desarrollo de la actividad programada. Esta capacidad resulta especialmente importante en un servicio que atiende tanto a pacientes procedentes de Urgencias como a ingresados, ambulatorios o en seguimiento por patologías que requieren controles periódicos.

Además del refuerzo asistencial, el nuevo TAC incorpora prestaciones tecnológicas orientadas a mejorar la calidad de imagen, agilizar los tiempos de reconstrucción y optimizar la dosis de radiación. Concretamente, el equipo cuenta con Precise Image, una tecnología de reconstrucción de imagen basada en inteligencia artificial que permite obtener imágenes de alta calidad incluso con dosis más bajas.

“A diferencia de un TAC con reconstrucción convencional, el nuevo equipo ayuda a mantener una imagen natural y familiar para el radiólogo, pero con mayor capacidad para reducir el ruido y mejorar la detección de lesiones sutiles o de bajo contraste”, explica el jefe del Servicio de Radiología del Infanta Elena.

Esta tecnología tendrá especial impacto en estudios en los que la precisión de la imagen es determinante, como angio-TAC, exploraciones vasculares, cardio-TAC, estudios de tórax, abdomen y pelvis, controles oncológicos y pruebas urgentes. En los estudios angiográficos y cardíacos, la mejora en la calidad de imagen puede facilitar una valoración más precisa de las estructuras vasculares y del contraste dentro de los vasos.

También resulta relevante en pacientes que requieren controles repetidos, como ocurre en Oncología, donde es importante combinar rapidez, seguridad radiológica y capacidad para detectar lesiones pequeñas o cambios sutiles en la evolución de la enfermedad.

Desde el punto de vista técnico, el sistema permite reconstruir imágenes de forma rápida y con alta calidad, con tiempos medios de reconstrucción de 30 segundos o menos en protocolos habituales. Esto favorece un flujo de trabajo más ágil y permite que las imágenes estén disponibles antes para su valoración médica.

“En conjunto, el nuevo equipo aporta mayor eficiencia, mejor calidad de imagen, reconstrucción más rápida y una mejor optimización de la dosis de radiación, reforzando la seguridad del paciente y la capacidad operativa y diagnóstica del hospital”, apostilla el Dr. Vizarreta.